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EDITORIAL REVISTA "EL BARMAN" Nro. 364, Septiembre 1966.
Según dijo Benjamin Franklin, sólo dos cosas pueden considerarse seguras en la vida: La muerte y los impuestos. Pero hay otra cosa no menos segura, a la par que ingrata: La crítica adversa.
Nadie escapa por completo a ella. Es frecuente que en nuestra carrera, nuestro equilibrio emocional y nuestra dicha misma, dependan del modo cómo reaccionemos ante esa crítica.
En realidad hay dos clases de crítica; una es la crítica benévola, discreta, constructiva; otra es la crítica hiriente, ruda, malévola. Generalmente, de ésta clase de crítica se puede hablar con amarga autoridad. Así hemos llegado a la conclusión de que las personas de naturaleza sensible y carácter íntegro, no pueden desentenderse de la crítica adversa ni proceder como si no existiera, mas bien deben enfrentarla y combatirla en tres campos: El de la razón, el del sentimiento y el de la práctica.
Posiblemente lo que más trabajo cuesta es dominar la reacción emocional, ya que la censura hiere directamente el amor propio y por lo tanto es muy fácil que despierte el resentimiento y la ira. Es necesario entonces, pensar que ello solamente nos hace más vulnerables, por cuanto al limitarse a guardar rencor a quienes efectúan la crítica, sólo se consigue envenenarse interiormente.
Por otra parte, debe pensarse que otra de las maneras de sosegarse frente a la crítica adversa, es considerar que a todos los hombres y mujeres de gran caracter se los ha hecho objeto de censuras. Siempre que se esté resuelto a llevar a cabo lo que debe hacerse y principalmente si toca marcar nuevos rumbos, saldrán al paso la hostilidad y la oposición.
Habitualmente, los críticos acerbos suelen ser sujetos amargados, de ideas confusas, poseídos de un falso concepto de su importancia y que para disimular la propia incompetencia, no desaprovechan la ocasión de hacer hincapié en los defectos ajenos.
Fuente: Editorial de la revista "El Barman"
Nro.
364, de septiembre de 1966. Primer órgano oficial de A.M.B.A. y tercer órgano oficial de asociaciones miembros de I.B.A. en el mundo, el primero
es el de los barmen alemánes de 1914 y el segundo es el de los bartenders británicos que data de 1934.
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